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Rentabilidad social: Una apuesta en auge para los inversores

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Rentabilidad social: Una apuesta en auge para los inversores

El concepto rentabilidad o rentabilidad financiera para un inversor es de sobra conocido… El beneficio obtenido, medido como porcentaje, sobre la movilización de recursos sobre un proyecto de inversión. Estos beneficios pueden venir dados por los dividendos obtenidos pero también por el incremento de valoración de mercado de los derechos de propiedad.

Sin embargo hay un concepto que está ganando presencia para los inversores… La rentabilidad social. Cada día nuestras acciones y actividades crean y destruyen valor, por lo que tienen un impacto determinado sobre el mundo que nos rodea. Y, en consecuencia, ese impacto tiene una valoración paralela a los Estados Contables de una empresa.

El auge de la importancia de la rentabilidad social para los inversores

El perfil de inversor está evolucionando al paso de los años, y muchos de ellos ahora tienen en cuenta otros factores para analizar un negocio como es el impacto sobre el medio ambiente, la implicación de la empresa en su comunidad o en la cadena de suministro. Por ello, la rentabilidad social se está teniendo muy en cuenta para un inversor que podemos definirlo como “inversor social”.

Incluso, el inversor que definiremos como tradicional, también está echando un ojo a este tipo de rentabilidades para valorar un negocio en su conjunto… La rentabilidad social tiene una influencia en la rentabilidad de la inversión a largo plazo debido a que se enfoca en una parte importante del negocio como es su reputación. Que una empresa esté vinculada a una buena imagen es clave para llevar a cabo la fidelización de sus clientes -mantener sus ingresos- e incluso expandirse.

El análisis de la rentabilidad social es de gran importancia para las empresas cotizadas e incrementa su relevancia si se trata de sectores que parten de un producto que es muy homogéneo que permite que las diferencias entre las empresas del sector sean mínimas.

Pensemos en un momento en un sector como el asegurador. Las empresas que forman parte del sector venden exactamente el mismo producto, por lo que, para el cliente, hay dos diferencias básicas entre estas empresas el precio de la póliza por la misma cobertura y la reputación de la compañía. Debido a que en un mercado de alta competencia como el asegurador los precios tienden ajustarse para no sufrir la discriminación del consumidor, la diferencia se encuentra en la reputación de su marca.

Aseguradoras

Estas empresas son más sensibles al riesgo reputacional que es un peligro oculto que puede representar una amenaza para la supervivencia de las empresas más grandes, auqnue mantengan un histórico en el que han presentado unas cuentas solventes ante sus accionistas.

Si analizamos el sector asegurador español nos encontramos con multitud de aseguradoras con sus fundaciones vinculadas -Fundación Mapfre, Fundación Pelayo, Fundación Caser, Fundación Mutua Madrileña, etc.- que son financiadas con parte de sus beneficios y que tienen como objetivo otorgar premios y asignar diferentes tipos de becas o beneficiar a grupos sociales discriminados.

Los fondos de inversión socialmente responsables y su evolución

A raíz de lo comentado, han surgido en los últimos años los llamados fondos de inversión socialmente responsables que diseñan su asignación de activos teniendo en cuenta también criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo.

Nueve de cada diez de los los gestores de fondos más grandes del mundo están suscritos a los Principios de las Naciones Unidas para un desarrollo de la inversión. No obstante, solo el 40% admiten que consideran sistemáticamente estos criterios en el momento de evaluar la situación de una empresa.

Esa brecha seguramente se va a cerrar. Ya, alrededor del 25% de los activos globales bajo la gestión se rige por un mandato de empresa socialmente responsable. Dadas las actuales tasas de crecimiento, el 95% de los activos bajo gestión, o 130 billones de dólares, habrá caído bajo esta etiqueta para el 2030, según la estimación proyectada de Deusche Bank.

Deus

Europa está jugando un gran papel en la inversión socialmente responsable a escala global ya que el 52% del total de activos se encuentran en territorio europeo. Si nos fijamos en España, entre los años 2015 y 2017 los activos bajo gestión de fondos de inversión socialmente responsables alcanzaron los 185.614 millones de euros, con un crecimiento en el periodo del 10%según los datos de Spainsif.

Millones

Asimismo, la rentabilidad de la cartera de los fondos de inversión socialmente responsables es superior a la media de rentabilidad del total de fondos de inversión recogidos, en todos los casos excepto en la medición de la rentabilidad media anual a diez años. Esto puede deberse a que la mayoría de los fondos de inversión socialmente responsables no se comercializaban en España hace diez años y por tanto las rentabilidades en este alcance temporal no son representativas.

Renta

En el año 2008, Bolsas y Mercados Españoles (BME) y FTSE Group impulsaron un índice bursátil sostenible que permitía a los inversores responsables identificar aquellas empresas que cumplían con los requisitos globales de inversión sostenible y responsable.

El índice FTSE4GOOD Ibex se integran un total de 43 empresas que son recogidas del Ibex 35, el Ibex Medium Cap y el Ibex Small Cap y complen los requisitos de inversión socialmente responsable. Tal y como se aprecia en el siguiente gráfico, el FTSE4GOOD Ibex Ha superado la rentabilidad del Ibex 35. En promedio, si recogemos el periodo 2011 y 2017 el índice sostenible ha obtenido un comportamiento de un 3% mejor que al selectivo bursátil español, e incluso esta diferencia se ha extendido hasta un 6,9% a cierre de 2017.

Ibxxx

No obstante, existe un problema de especial mención en el momento de hablar de la inversión socialmente responsable y es que a día de hoy los Estados están intentando homogeneizar los criterios en lo que se refiere a este tipo de inversiones como objetivo final de reducir la incertidumbre. El objetivo final es que estos productos de inversión puedan adquirir unas certificaciones que representaría su etiquetado como inversión sostenible.

Redacción: Marc Fortuño elblogsalmon