Petróleo enfrenta la mayor caída anual desde 2020

Petróleo enfrenta la mayor caída anual desde 2020

Los precios del petróleo se encaminan a registrar su mayor descenso porcentual anual desde el inicio de la pandemia en 2020, debido principalmente a un exceso de oferta global que promete seguir presionando el mercado durante 2026. El West Texas Intermediate se mantuvo alrededor de 58 dólares por barril a finales de diciembre, acumulando una caída cercana al 19% en 2025, mientras los operadores miran hacia la próxima reunión de la OPEC+ y las políticas del presidente Donald Trump respecto a productores clave como Rusia, Irán y Venezuela.

Exceso de oferta y producción global

El panorama de largo plazo en el mercado petrolero ha estado dominado por un excedente de suministro. Tanto la Agencia Internacional de Energía como el gobierno de Estados Unidos proyectan que la producción global superó el consumo por poco más de dos millones de barriles diarios en 2025 y que ese desequilibrio podría intensificarse en 2026. A lo largo del año, la OPEC+ sorprendió al mercado al revertir su estrategia tradicional de apoyo a los precios y aumentar la producción, con la intención de recuperar participación de mercado frente a crecientes suministros de países como Brasil y Guyana, así como la producción récord de Estados Unidos.

Impacto en inflación y perspectivas de precios

La caída de los precios del crudo ha contribuido a atenuar las presiones inflacionarias, facilitando las decisiones de política monetaria de los bancos centrales, donde la Reserva Federal estadounidense realizó tres recortes de tasas en 2025 y las minutas de sus reuniones recientes sugieren que podría haber más reducciones. A pesar de ello, este contexto de bajos precios representa un desafío para los presupuestos de países productores y las finanzas de las grandes petroleras. Analistas sostienen que el mercado podría permanecer con exceso de oferta en 2026, con producción fuera de la OPEC robusta en Estados Unidos, Brasil, Guyana y Argentina, mientras la demanda global se muestra irregular. Bajo este escenario, se espera que los precios se mantengan en un rango aproximado de 50 a 70 dólares por barril, con posibles presiones alcistas vinculadas a incertidumbres sobre los suministros de Venezuela y Rusia.

Inventarios, almacenamiento y producción adicional

En Estados Unidos, un informe semanal del gobierno reveló que los inventarios de productos petroleros alcanzaron sus niveles más altos desde octubre, con un crecimiento en productos refinados que superó las disminuciones en el crudo. A pesar de la caída general de precios en 2025, varios factores limitaron un descenso más profundo. Por un lado, gran parte del exceso de suministro se almacenó en tanques en China, lejos de los puntos de referencia de precios de futuros, mientras que las instalaciones occidentales, especialmente en Cushing, Oklahoma, mostraron niveles de almacenamiento promediando al año próximos a mínimos de 2008. Además, la producción de derivados más ligeros como el propano aumentó considerablemente debido a los campos de esquisto en Estados Unidos, aunque este incremento tiene un efecto limitado sobre los precios del crudo.

Influencia geopolítica en el mercado

La dinámica geopolítica seguirá siendo clave en 2026. Estados Unidos ha impulsado iniciativas para poner fin a la guerra en Ucrania, lo que podría reducir los volúmenes de petróleo ruso almacenados en alta mar. Además, acciones como la incautación de tanqueros con carga venezolana han obligado a Venezuela a disminuir su producción recientemente. Las declaraciones del presidente Trump sobre posibles ataques contra Irán en caso de que retome su programa nuclear también han generado volatilidad: los futuros Brent subieron por encima de 80 dólares tras autorizaciones de ataques, aunque luego cayeron rápidamente cuando la percepción de riesgo disminuyó.