Las apuestas de mercado sobre una reducción de los tipos de interés en diciembre aumentaron con fuerza tras nuevas señales provenientes de la Fed. Los comentarios recientes apuntan a que la política monetaria aún podría ajustarse un poco más para acercarse a un punto considerado más neutral.
Señales que impulsan a los mercados
Desde el propio banco central se indicó que el impacto de los aranceles ha retrasado el retorno hacia el objetivo del 2% de inflación, aunque se considera un efecto temporal que debería suavizarse durante el próximo año. Aun así, se dejó abierta la posibilidad de aplicar un recorte adicional en el corto plazo.
Estas observaciones bastaron para que los mercados reaccionaran de inmediato, incrementando notablemente la probabilidad de que haya un nuevo ajuste en diciembre.
El contexto laboral añade presión al debate
Las señales llegaron poco después de un informe laboral que mostró un repunte en la creación de empleo, acompañado de un leve aumento en la tasa de desempleo. La combinación de contrataciones irregulares, revisiones negativas y más personas regresando al mercado laboral sugiere que la política monetaria restrictiva empieza a dejar efectos visibles sobre la actividad económica.
Desde la Fed también se comentó que estos datos laborales, en conjunto, inclinan la balanza hacia la opción de flexibilizar un poco más la política.
Persisten voces que piden cautela
Al mismo tiempo, desde otros espacios del banco central se advierte que la demanda interna sigue firme y que los aranceles podrían seguir trasladándose a los precios finales. Bajo esa visión, se considera apropiado mantener una postura ligeramente restrictiva y evitar moverse demasiado rápido hasta tener más claridad sobre la tendencia de la inflación.
También se ha recordado que, tras dos reducciones ya aplicadas durante el año, cada posible ajuste adicional requiere una justificación más sólida.
Una decisión clave para cerrar 2025
Dentro de la institución también se reconocen mayores riesgos para el empleo en comparación con los riesgos inflacionarios, aunque se insiste en avanzar de manera gradual para no comprometer el proceso de desinflación.
La Fed se reunirá el 9 y 10 de diciembre en su último encuentro del año, en un momento donde los mercados ya descuentan como escenario predominante una nueva reducción de los tipos de interés.